Paleocañadas

En la región, al norte del frente medanoso se observan, en el modelo de elevación, unos largos surcos. Cuando cruzamos alguno de ellos en tiempos lluviosos, es probable que encontremos esas lagunas angostas y alargadas que llamamos cañadas. Esos ríos en cámara lenta que atraviesan y erosionan milenariamente la pampa.

Estas cañadas ocupan las paleocañadas, depresiones que forman una antigua red de drenaje semejante a una telaraña. Durante decenas de miles de años, esta red ha derivado hacia el noreste los excesos de agua producidos por las grandes lluvias. En algunos sectores, esta red es interrumpida por breves elevaciones de origen tectónico, que desvían las aguas y las obligan a cambiar de curso.

Las lagunas que se ubican en estas depresiones suelen ser angostas y alargadas, y las llamamos cañadas. En años lluviosos forman largos rosarios de humedales, fácilmente observables en imágenes satelitales.

Modelo digital de elevación del sector de médanos
Inundaciones 2016
DEM Copernicus Inundaciones
Comparación entre modelo de relieve en sector de paleocañadas, e imagen de cañadas, en una año de inundaciones (2016)

Venado Tuerto, por ejemplo, es atravesada por una de estas paleocañadas. Alguna vez habremos visto una foto aérea o una imagen satelital donde aparece la sucesión de lagunas y bajos que marca su recorrido. Podemos seguirla desde la laguna del basural, verla cruzar la ruta hacia el sector donde hoy se está creando el Área Recreativa Norte y reconocerla nuevamente a la altura de calle Chapuis. Más adelante vuelve a manifestarse en el bajo de la esquina de Ruta 33 y Santa Fe.

Algunas paleocañadas tienen muy poco desnivel; otras, en cambio, forman hondonadas notorias, como las que alojan las cañadas que desaguan hacia el Bajo de los Leones o la laguna de Melincué.