Médanos y hoyas de deflación
Se presentan como lomas arenosas y depresiones circulares. Son vestigios de un inmenso paisaje de dunas que dominó el sur de la región durante antiguos períodos áridos: el Mar de Arena Pampeano.
Conocer másEl relieve oculto de la región
Bajo la aparente monotonía de la llanura se conservan médanos, antiguas vías de drenaje, paleocauces y estructuras tectónicas que revelan una historia del paisaje de miles de años.
En la llanura aparentemente chata y cubierta de cultivos que nos rodea existe un relieve misterioso que suele pasarnos desapercibido. Un paisaje que apenas alcanzamos a vislumbrar en alguna pequeña lomada o en una depresión atravesada por una cañada, pero sin llegar a verlo en su totalidad.
Hoy, el procesamiento de datos satelitales permite descubrir ese relieve apenas vislumbrado: un extraño mundo tridimensional escondido bajo el paisaje habitual.
Para los amantes de la naturaleza, esta nueva mirada nos permite comprender mejor la región, descubrir un matiz más de nuestra tierra y recorrerla con otros ojos. Nos invita a sumergirnos imaginariamente en el pasado geológico de la región durante los últimos miles de años: en una planicie surcada por un laberinto de cañadas, atravesada ocasionalmente por algún río o sepultada por un desierto que avanzaba y se retiraba, dejando en cada ciclo su huella.
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Cuatro rasgos del paisaje actual conservan las huellas de antiguos procesos geológicos —tectónicos, fluviales y eólicos— que modelaron nuestro rincón de la pampa a lo largo de miles de años.
Se presentan como lomas arenosas y depresiones circulares. Son vestigios de un inmenso paisaje de dunas que dominó el sur de la región durante antiguos períodos áridos: el Mar de Arena Pampeano.
Conocer másSon depresiones alargadas que señalan antiguas vías de drenaje y que todavía hoy algunas alojan cañadas, como Las Aguadas de Venado Tuerto.
Conocer másCauces abandonados de antiguos ríos, hoy reconocibles mediante encadenamientos de lagunas, como El Hinojo de Venado Tuerto y Las Encadenadas de Villa Cañás.
Conocer másLos movimientos tectónicos provocaron el levantamiento o hundimiento de grandes bloques del subsuelo regional, originando elevaciones y depresiones como la ocupada p
or la laguna de Melincué.
Conocer másTodos estos procesos se superpusieron e interactuaron a lo largo de miles de años, modelando el complejo, aunque sutil, relieve que hoy nos rodea.
El Mar de Arena Pampeano es uno de los mares de arena más grandes del mundo. Ocupa buena parte de la llanura pampeana central y se extiende hasta el sur de Santa Fe y de Córdoba.
Su desarrollo se remonta a decenas de miles de años. Durante distintos períodos áridos, el viento transportó y acumuló enormes cantidades de arena, formando extensos campos de médanos que, en conjunto, llegaron a ocupar unos 200.000 km².
En tiempos geológicos más húmedos esta formación se estabiliza y cubre de vegetación. En períodos áridos se vuelve a activar, convirtiéndose nuevamente en un área con características desérticas. Una de las últimas grandes fases regionales de actividad eólica se produjo durante el Holoceno superior, aproximadamente entre 3500 y 1400 años atrás.
Hacia el sur de nuestra región, el antiguo mar de arena se reconoce en médanos parabólicos y longitudinales, hoy anclados por la vegetación, y en numerosas hoyas de deflación ocupadas por lagunas. Sin embargo, hace alrededor de cien años, la intensificación de la agricultura, combinada con períodos de sequía, produjo la reactivación local de algunas de estas formaciones.
En el relieve regional se destaca especialmente un frente de médanos que atraviesa la zona de noroeste a sureste y marca una clara división en el paisaje que nos rodea. También aparecen grupos de médanos más notorios, como Los Medanitos de Rufino, u hoyadas, como las que circundan al pueblo de Maggiolo.
El Mar de Arena Pampeano que ha reinado durante distintos momentos de la historia geológica de la pampa, avanzó y retrocedió sobre la planicie, dejando diferentes tipos de médanos o dunas y numerosas hoyas de deflación que todavía podemos reconocer en el paisaje regional.
El frente de médanos es, sin duda, una de las formaciones más curiosas que podemos descubrir en nuestra región.
Desde la Ruta 8, tomando casi cualquier camino hacia el sur, en algún momento nos encontraremos con una lomada de ascenso suave, a veces casi imperceptible. Pero al sobrepasarla aparece un descenso claro de algunos metros, que termina muchas veces en una depresión ocupada por una laguna.
Si marcáramos todas esas lomitas y las superpusiéramos a un modelo digital de elevación —un DEM, por sus siglas en inglés—, veríamos que se corresponden con un cordón de médanos limoarenosos. Su cresta puede seguirse casi sin interrupciones a lo largo de unos 600 kilómetros, desde las inmediaciones de Río Cuarto, atravesando el sur de Córdoba y Santa Fe y el noroeste de Buenos Aires, hasta las cercanías de Lobos.
Este cordón podría corresponder a formas eólicas del antiguo mar de arena, reactivadas durante episodios secos del Holoceno superior, aproximadamente entre 3500 y 1400 años antes del presente. En esos momentos, la menor cobertura vegetal habría permitido la movilización y el avance hacia el norte de los sedimentos arenosos.
Luego, ese avance pareciera haberse detenido repentinamente, formando el curioso frente de médanos. Una larga línea que nos recuerda uno de los últimos avances del Mar de Arena Pampeano y que todavía podemos intuir cuando continuamos hacia el sur, internándonos en un paisaje de lomadas medanosas más o menos pronunciadas.
También durante los tiempos en que el mar de arena estaba activo, el viento excavaba sedimentos depositados en episodios anteriores y originaba depresiones que los geólogos denominan hoyas o cubetas de deflación.
Son fácilmente reconocibles al norte del frente de médanos, entre las paleocañadas. En nuestra región suelen ser elípticas y estar orientadas de suroeste a noreste, muchas veces con un reborde de arena —denominado luneta— sobre su lado norte.
Una de las más notorias y fáciles de reconocer se encuentra a la entrada de Maggiolo. A unos tres kilómetros de la Ruta 8 encontramos la cresta de su luneta y, desde allí, podemos adivinar en el paisaje la depresión, con el pueblo ubicado en el centro. Hacia el este, el borde de la hoyada forma una lomada baja y alargada, a la altura de la estancia El Loreto, marcando el horizonte y acompañándonos hacia el sur a lo largo de la ruta.
Más al sur, ya dentro del antiguo Mar de Arena Pampeano, aparece una mayor variedad de estructuras. En las imágenes satelitales pueden observarse trenes de médanos parabólicos, de baja altura pero muy extendidos, como los que se reconocen entre Teodelina y Rufino.
En otros sectores de la región aparecen médanos longitudinales: largos cordones lineales orientados típicamente de sur a norte.
Al norte del frente medanoso se observan, en el modelo de elevación, unos largos surcos. Cuando cruzamos alguno de ellos en tiempos lluviosos, es probable que encontremos esas lagunas angostas y alargadas que llamamos cañadas. Esos ríos en cámara lenta que atraviesan y erosionan milenariamente la pampa. leer más
Otros rasgos menos frecuentes, pero a la vez impresionantes, son los levantamientos y las fosas tectónicas. En estos sectores de la planicie pampeana, los bloques del basamento sobre los que descansan los sedimentos se fracturaron y se elevaron o hundieron por efecto de fuerzas tectónicas.
El caso más notorio de nuestra región es la gran depresión ocupada por la laguna de Melincué, que se interpreta como una fosa de origen tectónico.
Hasta hace pocos miles de años, grandes cursos vinculados a los ríos Cuarto, Tercero y Carcarañá habrían recorrido la región. Los geólogos reconocen todavía sus difusos cauces abandonados, que reciben el nombre de paleocauces.
Estos trazados suelen manifestarse como rosarios de lagunas serpenteantes, a veces conectadas con cañadas e incluso con arroyos actuales. En las imágenes se distinguen cuando rompen el patrón formado por los médanos y las paleocañadas.
Un paleocauce relativamente fácil de distinguir en las imágenes satelitales está marcado por el encadenamiento de lagunas que se extiende desde la laguna El Hinojo, en Venado Tuerto, hasta la laguna El Chañar, cerca de Teodelina.
Este sistema forma parte de las llamadas nacientes del río Salado de Buenos Aires y, en antiguos momentos de la historia regional, habría estado vinculado con el sistema del río Tercero o Carcarañá.
Todas estas huellas, por la chatura del paisaje, apenas podemos adivinarlas. Huellas que invitan a descubrir y recorrer.
Algunos de estos rasgos pueden reconocerse desde rutas y caminos rurales, convirtiendo el paisaje cotidiano en una verdadera geoexcursión por la región.
Es una opción de turismo de cercanía para ciclistas, caminantes, aficionados a la fotografía y curiosos de la geografía que quieran comprender este paisaje tridimensional combinando ciencia, historia natural y tranquilidad rural.
Modelo regional del relieve elaborado a partir de Copernicus DEM GLO-30, con puntos que permiten reconocer algunas de las principales formas geomorfológicas.
En desarrolloComparación interactiva entre el modelo digital de elevación y una versión superpuesta con rutas, caminos y referencias territoriales.
En desarrolloLámina divulgativa sobre las principales formas del relieve regional, elaborada a partir del modelo digital de elevación Copernicus DEM GLO-30, cartografía propia y fotografías de campo.
Próximamente disponibleFotografías de médanos, lomadas, cañadas, lagunas, hoyas de deflación y otros rasgos visibles del relieve regional.
En desarrolloCartografía y elaboración
Relieve:
modelo digital de elevación Copernicus DEM GLO-30.
Cartografía y procesamiento:
QGIS.
Fotografías:
Fernando E. Cuello.
Interpretación:
elaborada a partir de bibliografía geomorfológica regional
y observaciones de campo.